47 Feria Libro Málaga | Juan José Téllez reivindica la poesía de la «vieja Ciudad del Paraíso»
47ª Feria del Libro de Málaga, una edición que pretende convertirse en una celebración para todos aquellos amantes del libro y de la lectura.
libro, malaga, málaga, feria, lectura, mar, oceano, puerto, palmera, palmeral, literarea, infantil, actividades, talleres, programa, diseño, pasión, expositores,
17043
post-template-default,single,single-post,postid-17043,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-11.0,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive
 

Juan José Téllez reivindica la poesía de la «vieja Ciudad del Paraíso»

Juan José Téllez reivindica la poesía de la «vieja Ciudad del Paraíso»

El escritor y director del CAL convoca a Aleixandre, Prados, Lorca y Zambrano en un literario y emotivo pregón que sumo la voz poética de Isabel Pérez Montalbán

Diario Sur

Fue un pregón de los de recordar. Y con acierto, la Feria del Libro edito ayer un cuaderno con el discurso que Juan José Téllez pronunció para inaugurar esta 47 edición. Peroaunque merezca quedar por escrito, lo que es difícil de atrapar en palabras es la emoción y la pasión que el escritor y director del Centro Andaluz de las Letras (CAL) puso ayer a su viaje de ida y vuelta de la palabra al espectáculo, de la proclama a la historia, del compromiso al lirismo, de la reclamación a la justicia poética. Con la complicidad además de la voz en verso de Isabel Pérez Montalbán, la voz a capela de Inma Márquez y la voz guitarrera de Paco Cifuentes que se unieron al sentido alegato de Téllez y su oportuna reivindicación con letra de balada a la poesía inmortal de la «vieja Ciudad del Paraíso».

El escritor algecireño comenzó marcando la frontera temporal de su discurso en aquellos visitantes sin retorno como Jane Bowles y Gerald Brenan para hablar de «aquella ciudad que se pobló de versos en tiempo de entreguerras, más o menos en el ecuador que media entre el incendio de La Aduana y la huida de los malagueños, por la carretera de la muerte rumbo a Almería». Y en ese lapso de luces y tinieblas comenzó por invocar al niño Vicente Aleixandre y a su complicidad infantil Emilio Prados. Y con ellos, la aparición en 1926 del milagro de la revista ‘Litoral’, que el primero alimento con versos de Nobel y el segundo creó junto Manuel Altolaguirre y Álvaro Disdier. Leer más

No Comments

Post A Comment